RELEVANTES E INFLUYENTES

Este último año ha sido muy confrontante para mi vida, en especial lo que respecta a mi llamado y lo que estoy haciendo para cumplirlo. En este tiempo, en donde el mundo se debate entre el temor y la muerte y en donde pide a gritos por una voz de esperanza que les lleve más allá de las circunstancias, oro para que mi voz sea relevante e influyente, oro porque mis acciones y mis palabras vayan más allá de mis límites y puedan ser oídas en esta generación.

 

De pequeña siempre soñé con ser importante, famosa, salir en televisión, (no le cuenten a nadie), ser presidente y cambiar el mundo. De hecho, cuando conocí a Jesús pude escoger mi futuro profesional con la intención de ser un instrumento para Dios. En Él encontré propósito y destino. Pero con el paso de los años es fácil acomodarnos en algunas estaciones de nuestra vida (esposas, madres, hijas, amas de casa, profesionales, líderes, pastoras) y es ahí cuando el Señor, nuevamente, toca a nuestro corazón para recordarnos que aún no hemos terminado y que nos fue dada una voz para este tiempo.

 

Hace poco leí la historia de una mujer relevante e influyente en su generación, Ida Scuder (1870-1960) una médica y misionera que se levantó para cambiar la vida de miles de mujeres en la India. Aunque creció en un ambiente misionero, lo último que quería era vivir en el país asiático. Pero sólo bastó una noche, en la que vio morir tres jovencitas, para que se encendiera la compasión y el amor por las mujeres indias que morían por la ausencia de médicas o enfermeras que pudieran atenderlas, pues su cultura prohibía que un médico hombre, y menos extranjero las atendiera.

Actuó. Venció sus límites. Estudió medicina, recogió fondos, fue a la India, fundó el primer hospital para mujeres y una Universidad “Colegio Médico Cristiano de Vellore”, en donde capacitó a mujeres en la medicina. Su legado hoy permanece, los gobiernos británicos y americanos hoy reconocen su aporte a la salud pública femenina de la India. A lo largo de sus 90 años, entendió que el amor de Dios era una voz relevante que fue oída y llevó salvación y sanidad a miles.

 

En la Biblia hay un ejemplo muy particular. Las hijas de Zelofehad, Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa; cinco jóvenes que no podían acceder a la herencia que su padre les había dejado al morir por ser mujeres y no tener un hermano varón. En medio de una cultura machista e injusta estas mujeres levantaron su voz, vencieron el miedo. Fueron a Moisés y al gobierno de la época para reclamar su herencia, hablar por las mujeres de su país, y decir que no era justo lo que se hacía con ellas. Su voz fue relevante y fue oída. Dios habló a Moisés y él les dijo que ellas tenían razón “No es justo” y a partir de ese momento todas las mujeres de Israel recuperaron el derecho a heredar.

 

Estas mujeres relevantes lograron lo que nadie había intentado. Recuperar su herencia y cambiar las leyes para las mujeres de toda una nación (Número 27 RVR1960).

 

Estoy convencida que este es el tiempo de mujeres como Ida Scuder o las hijas de Zelofehad. Mujeres como tú y como yo, empoderadas en Dios, en el poder de su Espíritu. Es tiempo de vencer temores, de quitar los límites, de salir de la comodidad y decidir ser relevantes e influyentes, con una voz que se escuche en este tiempo.

 

Pastora Luisa Del Río

Versículos de estudio:

RETO:

  • Ora y pídele al Señor que te muestre cómo puedes ampliar tu círculo de influencia.
  • Haz una lista de acciones que te ayudarían a ampliar este círculo de influencia.
  • Determínate a salir de lo corriente y ser una mujer relevante en tu círculo más cercano.

HABÍA UNA VEZ…

Desde niña soñé como la mayoría lo hemos hecho seguramente, con tener una familia grande, fuerte, pero sobre todo firme y unida y que se mantenga a pesar de… los vientos, las lluvias y las tempestades. Las marcas que pueden ser forjadas al interior del hogar y especialmente en los primeros años de la vida, son inimaginables. Lo que vemos, escuchamos y lo que hacemos, marcará sin duda lo que llegaremos a ser. Decidí en mi corazón que ser mamá es un propósito eterno, que es indelegable, que cada hijo es único y que hay que construir un camino seguro, recto para que ellos puedan transitar por la vida. Conocimos al Señor, y entendimos a través de la Palabra que cada interrogante y cada desafío tiene una respuesta; pero que no es suficiente encontrarla o decirla, hay que vivirla, transmitirla y hacerla cotidiana en medio de las rutinas del hogar. Iván Camilo, Juan Sebastian y Santiago crecieron escuchando la Palabra y melodías de alabanza y adoración. Aprendieron a amar la lectura, a ser muy organizados en sus cosas y a guardar su corazón como el más preciado de sus tesoros. Hemos tenido momentos maravillosos y algunos muy difíciles, hemos enfrentado juntos la enfermedad, la muerte, la escasez, pero hemos permanecido por la Gracia de Dios.

 

Hoy me siento feliz de ver que ese mismo sello está siendo grabado en el corazón de Ezequiel, Mariana y Emanuel, nuestros nietos.

Susanna Wesley fue una mujer Inglesa (1669- 1742) cuya influencia ha tocado muchos rincones del mundo. Fue la menor de una familia de 25 hijos, creció en medio de un hogar creyente. Aunque no recibió educación formal aprendió de su padre y sus hermanos a leer y tenía un conocimiento admirable. A sus 19 años se casó con Samuel Wesley, quien pasaba mucho tiempo fuera de la casa, Ella asumió la responsabilidad de educar a sus hijos prácticamente sola. Tuvo 19 hijos aunque 9 de ellos murieron en los primeros años de vida. Esta valiente mujer a pesar de tener tanto trabajo en su hogar, siempre encontraba el tiempo para dedicarle un momento exclusivo a cada uno de ellos, también pudo darles un excelente educación tradicional y bíblica a todos. Aunque en esa época la educación para las niñas era limitada, ella enseñó a sus hijas exactamente lo mismo que a sus hijos.

 

En una casa llena de niños, donde era difícil encontrar un lugar tranquilo, ella pudo tener como prioridad su relación con Dios, y cada día dedicaba dos horas para tener comunión con el Señor y para leer Su Palabra. Tomaba su biblia, buscaba su silla preferida y cubría su cabeza con un delantal. Todos en casa lo sabían y no la interrumpían a menos que fuera una emergencia. Los domingos en la tarde enseñaba la biblia a sus hijos, pero su conocimiento y la habilidad para comunicar hizo que muchos quisieran asistir a sus estudios familiares, dos de sus hijos Charles y Jhon revolucionaron el cristianismo gracias a la formación que recibieron en casa.

 

Establecer la comunión con el Señor como parte de tu vida de una manera genuina, visible y práctica, será el mejor ejemplo para tus generaciones. La lectura de la Palabra, el tiempo específico para cada miembro de tu familia y el amor de Dios hará que seas esa mujer sabia que edifica su casa. Recuerda que somos mujeres de Influencia.

 

Pastora Claudia Wilches

Versículos de estudio:

RETO:

  • Establece una ruta de oración personal y una familiar.
  • Ten una cita quincenal por lo menos con cada uno de tus hijos, un momento especial para oirlos y enseñarles principios de vida.

¿ESTÁS DISPUESTA?

Hay una noche en mi vida que siempre recordaré, estaba pasando por un tiempo difícil, mis padres pocos meses antes se habían separado y yo estaba en una relación tóxica con alguien de la universidad, con quien buscaba llenar el vacío en mi corazón; recuerdo que esa noche me sentía tan sola, tan perdida y sin propósito que me encerré en mi cuarto y no podía dejar de llorar. Empecé a hablar con el Dios del cielo, diciéndole “No sé si merezca que me escuches, pero Señor… si tienes un propósito conmigo te pido que este joven me termine porque yo no soy capaz y que tú me des la fuerza para soportarlo”.

No pasaron más de cuarenta y ocho horas y este joven sin razón alguna dio por terminada la relación, ese momento fue muy difícil para mí, pero en mi mente solo estaba esa oración hecha desde lo profundo de mi corazón: Si tienes un propósito conmigo… Desde ese momento entregué mi vida al Señor, me enamoré perdidamente de Jesús, conocí la plenitud y la felicidad. Dios puso en mi vida un líder que estaba muy pendiente de mí, éramos muy buenos amigos y lejos de imaginarme lo que pasaría unos años después ese líder se enamoró de mí y yo me enamore de él. ¡Oh, oh, oh, sí! me casé con mi líder!. Él llevaba mucho más tiempo de conocer al Señor y por ende cuando yo llegué él tenía un ministerio grande y yo era solo una nueva.

Al comienzo batallé mucho pensando que no daba la medida para el ministerio y esto hizo que el temor me paralizara por no sentir que era suficiente. ¿Alguna vez te has sentido insuficiente para cumplir con las responsabilidades que tienes? ¡¡Sé perfectamente lo que se siente!! Muchas veces hacía cosas en mis fuerzas sin resultados y eso era muy frustrante.

Hoy quiero hablarte de una mujer que cuando lees su biografía quedas impactada inmediatamente.

¿Te imaginas lo que sentiría esta mujer que anhelaba ser misionera, pero renunció a todo ello para ayudarle a su esposo a levantar su ministerio? ¿Qué habrá sentido al saber que tenía todo el potencial para lograr algo grande, pero dar marcha atrás para ´solo ser mamá de 5 hijos´? Ella es Ruth Graham. Si observamos su vida desde el punto de vista humano muchos dirían ¡qué irracional! Pero cuando lo vemos a la luz de la Palabra, ella hizo una de las más grandes obras de influencia, menguar para que el propósito de su familia se cumpliera. Su esposo Billy Graham fue considerado el hombre más influyente del siglo actual, pero me encanta algo que él siempre decía: Mi más grande influencia ha sido mi esposa Ruth, sin ella no hubiera sido posible llegar a donde llegue.

¡Wow! ¿Quién hace esto? ¿Disminuir para que otro crezca? Cuando Juan el Bautista vio a Jesús dijo, es necesario que yo mengue para que Él crezca, pero el mayor ejemplo de disminuirse a sí mismo fue nuestro Jesús, siendo Dios se hizo siervo y obediente para cumplir un propósito.

¿Qué tan dispuesta estás a menguar para que Jesús crezca en ti, en tu esposo, en tus hijos, en tu familia o en los que están a tu alrededor?

¿Sabes cuando dejé de sentirme insuficiente y que no daba la medida? El día que renuncié a mí misma para que Jesús creciera en mí, renuncié a viajes, a oportunidades, a mi carrera (es un caso personal, no lo tomes literal), y también he renunciado a todo lo que Dios me ha pedido para que Jesús crezca en mí y en mi familia.

A medida que más renuncias a ti, mas Dios se glorifica y te llevará a lugares inimaginables donde podrás influir a otros, no por lo que eres o por tus talentos, sino por el tamaño de Dios en ti. He visto el inicio del cumplimiento del propósito de Dios en mi vida cada día que tengo la oportunidad de respirar.

 

Solo ha sido necesario que yo mengüe para que Él crezca.

 

Con Amor
Pastora Fanny

Versículos de estudio:

RETO:

  • ¡Hoy tendremos un desafío diferente! Vas a pensar en 3 personas a las que puedes ayudar, vas a menguar a lo que habías planeado y ten actos de servicio con ellos para que puedan ser bendecidos.

CUANDO LAS OLAS AZOTAN

Me casé muy joven y rápidamente empezó a crecer mi familia, al igual que los compromisos económicos. Junto con mi esposo el día a día era una conquista. Como pareja vivíamos tiempos difíciles: palabras incorrectas, acciones que dejaban heridas en mi corazón, cosas que nunca pensé que viviría en mi hogar. Era como una barca azotada por las aguas a punto de hundirse; pero el plan de Dios estaba en marcha.

 

Mi esposo conoció a Jesús en una célula, cayó de rodillas y al ponerse en pie, ¡era en verdad otro hombre! Por mucho tiempo no creí en su cambio. Las profundas heridas en mi corazón no me dejaban ver lo que Dios había hecho en él. Por esta razón, después de un largo tiempo y de continuar con muchas discusiones en casa, le pedí que se fuera. Él, frustrado, tomó sus maletas y cruzó la puerta. Cuando vi que salía de casa mi corazón latía
en gran manera y justo en ese instante Dios usó su vida para traer convicción de pecado a la mía. En aquel momento se volteó y me dijo: “Mariela, que el Señor trate contigo”. No dejé pasar mucho tiempo y esas palabras hicieron eco en mi cabeza. Sentí cómo Dios se reveló a mi vida y su temor vino a mí, caí de rodillas y le dije: “Esteban, muéstrame a tu Dios y cómo puedo relacionarme con Él”. Desde ese día mi vida fue totalmente diferente.

 

Dios usó esas grandes dificultades en nuestro hogar para llevarnos a Él y se convirtió en mi más grande refugió. Encontré en Dios la esperanza, el amor y la perseverancia para creer que todo estaría bien. Cada vez que las olas han querido azotar con fuerza, aunque mi barca se ha movido, Él ha estado presente. Él es el Dios de ayer que salió a mi encuentro, el Dios de hoy que nos ha sostenido y el Dios del mañana en el que puedo estar confiada.
Hay una mujer de la que podemos aprender mucho, su nombre es Kim Sunghae Cho, esposa del pastor David Yonggi Cho y conocida por muchos como “Omani” (madre en
coreano).

Aunque Kim desempeñó diferentes roles a lo largo de su vida: esposa, madre, pianista, compositora, profesora de piano, presidenta de la Universidad Hansei, escritora y predicadora, su comienzo no fue nada fácil. “En el mar de la vida, hay tempestades que amenazan…” (El Señor que está sobre las olas; Kim Sunghae, 2013). Kim tuvo que enfrentar diferentes tormentas que, en ocasiones, casi que hundían su barca: pobreza, enfermedad, soledad y timidez, entre otros. Pero en medio de cada circunstancia ella decidió aferrarse a Dios y confiar en su gracia, comprendió que estos tiempos de tormenta y dificultad eran una bendición, si decidía invocar completamente el nombre del Señor.

 

Cada avance implicó dificultades, las mismas que la llevaron a aumentar su nivel de oración y clamor manteniéndose firme en la promesa sabiendo que: Nunca nos hundiremos pues Él se glorifica en nuestra dificultad.

 

CONCLUSIÓN:

 

Puede que en este momento estés pasando por una tormenta y sientas que tu barca se
hunde. Es ahí cuando debes recordar que, en medio de la tempestad, necesitas contemplar al Señor. Él es quien te sostiene con Su mano de poder. Aférrate a sus palabras y recuerda que en tus rodillas experimentamos el milagro de Dios, porque Él siempre acudirá a nuestra ayuda. ¡Dios no nos abandona en medio de una tormenta!

 

Pastora Mariela

Versículo de estudio:

RETO:

  • Lee los anteriores textos bíblicos, resalta las promesas y confiésalas en oración y durante todo tu día.

CONVIERTE TU CRISIS EN BENDICIÓN

Hace 21 años Dios nos dijo, salgan de su tierra y de su parentela y vayan a otra ciudad que les mostraré. En pocas semanas salimos hacia nuestra tierra prometida – Durango, México. Partimos con sueños grandes y dimos inicio a una iglesia la cual pastoreamos; hablábamos con mi esposo de envejecer y servir a Dios juntos cumpliendo el llamado que Dios nos había dado como familia.

 

Cinco años atrás vivimos el día que nadie espera; mis hijos y yo recibimos la noticia de la muerte inesperada y de forma inusual de mi amado esposo. Recibir tal noticia fue muy doloroso y perturbador, no sabía cómo orar, ni qué pensar, sentí que todo se derrumbaba; durante varias semana tenía la sensación de que caminaba sobre las nubes…, porque no encontraba un piso estable donde hacerlo, sentía vivir la vida en cámara lenta. Derramé muchas lágrimas, pero aprendí a derramarlas delante de Dios quien trajo un verdadero y profundo consuelo, luego comencé a experimentar una fuerza sobrenatural descubriendo de una manera nueva quién era Dios para mis hijos y para mí; Él me ayudó a no rendirme. Lo experimenté como mi Esposo, el Padre de mis hijos, mi Guía, mi Maestro, pues aprendí a tomar dosis mucho más grandes de Su Palabra, la cual trajo una nueva naturaleza y una nueva dimensión de fe; empezamos a ver Su Mano obrar en todas las áreas de nuestras vidas. Conocimos que Sus planes y pensamientos para nosotros son mucho más altos y más grandes que los nuestros.

 

Ahora puedo decir, “Bendita crisis que me hizo crecer y depender de Él”. El dolor empezó a convertirse en una gran bendición, y aunque extraño a mi esposo, aún así, puedo decir Gloria a Dios por ese día que transformó mi vida y la de mis hijos, ahora disfruto ser esa pastora que Dios pensó que fuera. El LEGADO QUE MI ESPOSO DEJÓ, lo llevamos a cabo como familia, creyendo que Dios nos trajo a esta tierra para dejar una huella profunda, predicando el precioso evangelio de nuestro Señor Jesucristo a esta Generación.

Me impacta mucho la historia de una mujer llamada Elizabeth Elliot aunque nacida en Bruselas creció en Estados Unidos. Inspirada por el trabajo misionero de sus padres quiso seguir sus pisadas y comenzó a estudiar griego en la Universidad anhelando un día poder traducir la Biblia de manera sencilla a dialectos desconocidos y llevar la Palabra aquellos que no tenían la oportunidad de Leerla.

 

En la Universidad conoció a Jim Elliot el que fue su esposo en 1953 en Ecuador. Tres años más tarde él fue asesinado por una tribu peligrosa indígena a la que él trataba de evangelizar. Dejando a Elizabeth viuda y con una pequeña bebé. A pesar de esta dura experiencia Elizabeth NO SE RINDIÓ, cuando todos esperaban que regresara, ella decidió quedarse en esa tierra hasta que pudo predicar a esta tribu, demostrando un Amor genuino por ellos. Su vivencia, y dedicación como misionera dejó una referencia de lo que Dios puede hacer en medio del dolor: Convertirlo en bendición.

 

Así como ella fue de inspiración para muchos, tú también puedes serlo e influenciar a miles de mujeres, si aprendes cómo responder en momentos difíciles de crisis y dolor.

 

¡PERMITE A DIOS SANAR TU CORAZÓN! Entrégalo todo como Elizabeth, hacerlo te permitirá ayudar a quienes lo necesitan.

 

Pastora Silvia Howard

Versículo de estudio:

RETO:

  • Si estás en un tiempo de crisis o dolor, permite que El Espíritu Santo inicie ese proceso de sanidad en tu corazón.
  • Rinde todo a Dios y refúgiate en Él.
  • No trates de entenderlo todo, pero ten la certeza que si le amas, Dios lo usará para el bien de tu vida.
  • Sumérgete en la oración y en la Palabra, que ésta sea tu medicina. Toma mayores dosis; mañana, tarde y noche.

LIBERTAD, UN DESAFÍO

La vida en sí, tiene muchos desafíos y son más cuando Dios no hace parte de tu vida.

 

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.”
1 Juan‬ ‭4:18‬ ‭RVR1960‬‬

Conocí a Jesús a los 16 años, tuve un encuentro con Él, aprendí a orar y entendí que sin Él era imposible vivir, sin embargo, me alejé y tomé decisiones equivocadas, porque era esclava del temor.

El temor es un lazo, te frena, debilita y te quedas sin fuerzas. Pero un día me encontré con un abrazo, “El Abrazo del Padre”, esta experiencia me liberó del temor y escribió para mí a través de la sangre de Jesús una nueva historia.

En 1820 nació Harriet Tubman, hoy sigue siendo una inspiración para las mujeres del mundo, es un referente por su determinación ante los obstáculos. Antiesclavista, defensora de los derechos de los más vulnerables y una mujer de fe en Dios, enseñó a luchar por la libertad.

 

Se puede afirmar que ser libre es el regalo más maravilloso que alguien puede recibir. En mi caso, cuando acepté el sacrificio de la Cruz, acepté el regalo de la libertad, ya no siento temor o angustia, comprendí que podía llevar una vida libre y sin esclavitud. Cuando Jesús me visitó, Él mismo me liberó, antes me sentía esclava del temor y del pecado.

Lejos de Jesús es vivir en esclavitud; La mayoría de las personas no se dan cuenta de que son esclavas. Pueden estar esclavizadas por otras personas sin darse cuenta, también por un vicio o la religión. Hay miles de formas o maneras de esclavitud.

Quién mejor para valorar la libertad que alguien que nació en esclavitud, es el caso de la mujer de influencia de la que aprendemos hoy, Harriet Tubman; nació en Maryland, hija de padres esclavos, pero ella se negó a aceptar el mismo destino, escapó en 1849 y logró llegar al norte. Sin embargo, no estaba satisfecha con su propia libertad, por tanto, dedicó su vida a ayudar a escapar, al menos a trescientas personas esclavizadas. Para lograrlo tuvo que regresar al sur en diecinueve largos viajes, regresaba una y otra vez. Rescató a sus padres de setenta años, hermanos, sobrinos, aunque ofrecían por ella una recompensa, no obstante, guiaba a docenas de personas hacia la libertad, atravesando peligros, viajando de noche y en extremo secreto. Le pusieron por sobre nombre “Moisés”.

La fuerza impresionante de Harriet Tubman era Dios, escuchaba la voz de Dios mientras conducía a los esclavos al norte, ella iba a donde Dios la guiaba. El abolicionista Tomás Garret expresó: “nunca conocí a alguien de color, que tuviera más confianza en Dios”.

 

La vida de Harriet Tubman debe servir de inspiración para tomar la decisión de ayudar a sacar de la esclavitud a otros, a ser valientes para servir a otros. El reto para hoy es meditar cómo ser una heroína para otras mujeres, llegas a serlo cuando en oración sacas fuerzas de la debilidad, coraje, estrategia y pasión.

 

Pastora Anita Alonso

Versículo de estudio:

RETO:

  • El desafío para las mujeres que siguen a Jesús, es acercarse a la realidad de otras mujeres que atraviesan por sufrimientos, como aquellas mujeres víctimas de la violencia, las que están en los hospitales, las que han sido desplazadas o están prisioneras. Quizá en estos momentos tan difíciles por los que atraviesa la humanidad, se puede hacer mucho, se encuentran por doquier mujeres desempleadas, vendedoras ambulantes, necesitadas.
  • Un desafío mayor sería realizar acciones concretas que ayuden a aliviar la situación de tantas mujeres. Se puede empezar por pequeñas acciones, como a Harriet Tubman, Dios va a mostrar el camino.

UNA MUJER DE INFLUENCIA

Querida amiga, ¿Sabías que hay planes maravillosos para tu vida?

 

Quizá igual que yo, en algún momento te preguntaste: ¿Solo para esto nací? y encontré una preciosa verdad en la palabra de Dios. La biblia dice que Dios te creó con un propósito, pero debes créelo:

 

Al empezar mi caminar con Cristo, mi corazón ardía de pasión por Él y por las almas, en mi interior había una sed genuina por compartir la salvación que me había alcanzado. Mi contexto cultural, la familia en la cual nací y las situaciones que viví en mi juventud, configuraron la forma en que me percibía, no podía ver más allá de mis temores e inseguridades, muchas áreas de mi vida debían ser sanadas y renovadas por su Espíritu. Mi esposo quien también tuvo un encuentro con Jesús, un hombre con una personalidad carismática y a quien ese fuego del primer amor lo convirtió rápidamente en un gran evangelista. No te voy a mentir, en ese momento me sentí tentada, de ser solamente su apoyo. Sin embargo, el Señor, en su amor abrió mis ojos y me permitió ver el plan que había diseñado para mí, una herramienta poderosa en sus manos. Desde aquel momento han pasado más de 25 años, entendiendo que Él puso su mensaje en mi boca, y mi deber es cumplir su llamado supremo: predicar su palabra y ser influencia de cambio para muchas.

Hay una mujer cuyo testimonio me ha impactado profundamente, no sólo porque asumió su llamado personal con pasión y determinación, sino también porque logró hacer equipo con su esposo y su familia para impactar a su generación. En una de las épocas de mayor oscuridad y decadencia social, en la Inglaterra del siglo XIX, una mujer con una profunda pasión por los perdidos, se levantó y fue pionera de uno los más grandes movimientos evangelísticos y sociales de la historia. Esposa del pastor metodista y cofundadora del Ejército de Salvación, Catherine y su esposo William Booth, inician en 1865 un movimiento con enfoque social hacia personas perdidas en el alcohol, las drogas y la prostitución. Al día de hoy, el “Ejército de Salvación” ha alcanzado a millones de personas en más de 132 países, lo largo de más de 150 años, apoyando a su esposo en el ministerio, visitando casas de familias con problemas de alcoholismo. Este fuego que ardía en su corazón la llevó a aventurarse en la predicación, en una época donde no era común ver a las mujeres predicar el Evangelio. Se tuvo que enfrentar con la incredulidad y oposición de muchos, situación que la llevó a sumergirse en las Escrituras pues solo allí encontraba los argumentos sólidos para participar en el ministerio de forma activa y de anunciar el Evangelio.

Con el apoyo de su esposo escribió un folleto, Ministerio femenino: El derecho de la mujer a predicar el evangelio; impulsada por William a dar unas palabras durante uno de sus sermones, fue el comienzo del ministerio de una poderosa predicadora. Catherine sería conocida como la “Madre del Ejército”, se dedicó a trabajar en equipo con su esposo conocido como “El General” y con sus 8 hijos, en grandes movimientos evangelísticos. ¡Me encanta la historia de los Booth, una familia de propósito, amor, pasión y entrega al límite!

 

El llamado de Dios se hará realidad en tu vida, Él te ha equipado con talentos únicos, te ha convertido en su instrumento para llevar salvación y transformación social, y aunque a veces parezca que tu vida no tiene sentido, no te desanimes, los sufrimientos, las aflicciones y las pruebas son parte de este proceso, cada día que pasa te vas acercando más.

 

¡Dios cumplirá su propósito en ti

 

Pastora Maribel Munar

Versículo de estudio:

RETO:

  • Toma hoy un tiempo para reflexionar.
  • Tu pasión y determinación por Jesús ¿te han llevado a predicar su mensaje de salvación?
  • ¿Has logrado hacer equipo con tu familia para impactar esta nueva generación?
  • ¡Pregúntale a Dios cómo quiere que le sirvas a través de lo que Él te ha entregado!

FE QUE SANA Y ACTÚA

Hace 2 años recibí una noticia devastadora, llegó aquel día malo que jamás pensé que viviría, fui diagnosticada con cáncer de mama, ¡qué noticia tan dolorosa, desesperanzadora y frustrante! Me encontré en un callejón sin salida, y ni hablar de las manifestaciones de mi cuerpo al iniciar la quimioterapia, cada cirugía (7 en total), el dolor que sentí ¡y aún más al verme calva! Sentía que mi vida se había acabado.

 

Sin embargo, todo esto me llevó a experimentar una fe que sana y actúa. Dios me dio a beber de sus palabras más dulces y fortalecedoras, me levantó y me hizo afrontar ese proceso duro y difícil, sacando lo mejor de mí y convirtiendo mi dolor en una perla preciosa. Hoy en día, esta experiencia me sirve para ayudar a cientos de mujeres que atraviesan la misma situación.

 

Muchas mujeres se quedan frustradas y sentadas en el valle del dolor, en mi caso fue la enfermedad. Dios no quiere que tengas una actitud de víctima, no digas “no puedo, me voy a rendir”. Por el contrario, cree que Él es tu Sanador, Restaurador y te hace un llamado a cumplir su propósito.

La misionera Lidya Prince no tuvo esa actitud de víctima, sino que entendió el plan de Dios para su vida. ¡Su biografía es fascinante! Tuvo una vida llena de comodidades, pero su sensibilidad a Dios la llevó a hacer lo que realmente llenaba su corazón: levantó un orfanato, se convirtió en la mamá de miles de niños; suplió su necesidad material y física, creyó en los milagros de sanidad, y al orar por ellos, muchos fueron sanados.

 

Lidya experimentó que la compasión y el servicio traen sanidad, entendió el poder espiritual que Dios le había transferido, sintió que tenía una osadía más allá de lo físico, se resistió a creer en las mentiras del enemigo, luchó y conquistó. Lydia Prince liberó el poder de su fe para el servicio a Dios y los demás.

 

Querida mujer, cuando no estamos enfocadas en nuestra necesidad, sino en Dios, Él desata sanidad y restauración; actuemos en fe para ver su poder en nuestras vidas.

Hoy te invito a levantarte y creer en que los milagros ¡son para ti! Dios me sanó y fortaleció en cada etapa de mi proceso y también lo hará contigo.

 

Estamos en tiempos de milagros sobrenaturales y creativos, así que debes creer que el Señor te responderá y te sacará de ese valle oscuro. Dios puede usar las circunstancias que estás viviendo para hacer de ti esa mujer de influencia que deja huella en la humanidad.
Declara Lucas 10:19 NBV “Sí, yo les he dado a ustedes (mujeres) poder para pisotear serpientes y escorpiones, para vencer todo el poder del enemigo, y nada les hará daño”.

 

Pastora Connie Villamil

Versículo de estudio:

RETO:

  • Alista hojas de colores y tus plumones favoritos.
  • Escoge el mejor lugar para tener un tiempo con Dios, sin distracciones.
  • Escríbele una carta a Dios, cuéntale cómo estás, qué piensas, qué sientes, qué milagros necesitas que Éll haga en tu vida, etc.
  • En esta carta abrirás tu corazón, sin omitir detalles, aún de tus momentos dolorosos, como esas noticias difíciles o diagnósticos adversos que estés enfrentando, sabiendo que en Su presencia está el consuelo que necesitas.
  • Finalmente pídele a Dios que desate en ti esa fe que sana y actúa. Decide creer que Él tiene el control de tu vida, que lo que estás viviendo tiene un propósito, que sacará lo mejor de ti, ¡Y te convertirá en una piedra preciosa!.

ÉL ES MI AMIGO

Todas, de una u otra manera, siempre hemos buscado tener amigas, no queremos estar solas; muchas veces los amigos son pasajeros o nos fallan, pero hay un gran Amigo que es fiel y leal – Él es mi Amigo.

 

Crecí siendo hija única, siempre tuve la necesidad de tener alguien con quien jugar y compartir, aunque tuve amigos no permanecieron, pero cuando tuve la oportunidad de experimentar mi Encuentro con Jesús, Su Espíritu me llenó y sanó mis heridas; allí descubrí que Él realmente era un verdadero Amigo que nunca me dejaría, ni me fallaría y me llevaría a conquistar grandes milagros.

 

Luego me casé, tuve tres hermosos hijos sin embargo llegaron pruebas que nunca creí enfrentar; a mi segundo hijo David José le diagnosticaron síndrome de Down y al tercero Emmanuel después de un examen de rutina en sus ojos le detectaron un problema y lo querían declarar ciego. Fueron momentos difíciles y duros para mi fe, momentos donde fui cuestionada y señalada por muchos, pero allí estaba siempre Él, mi mejor Amigo. Él nunca me acusó, señaló, ni rechazó, sino que pasó junto mí ese valle de incertidumbre, de soledad, de culpa; también me acompañó a la tierra de la fe y a la de los milagros. Hoy, 13 años después, puedo decir que el Espíritu Santo, mi Amigo, consoló mi vida, veo el milagro en mis hijos cada día; David en un colegio regular y desarrollándose en sabiduría, dones y talentos, Emmanuel pasó por una cirugía milagrosa y no perdió la visión.

 

Hoy puedo decir, ¡Él es mi Amigo! ¡creo en los milagros!; conocí al “hacedor de milagros”, veo como Dios me ha dado su bondad en la tierra de los vivientes.

Hubo una mujer que me inspiró a hacer del Espíritu Santo mi mejor Amigo, Kathryn Kullman, nacida en Estados Unidos; luego de entregarse al Señor a sus 14 años, hizo de Él su mejor Amigo; desarrolló su fe al punto de decir incansablemente ¡Creo en los milagros!, esa fue su frase más conocida. Llevó el mensaje de fe y esperanza a miles de personas, son innumerables las sanidades y milagros que realizó el Espíritu Santo a través de su vida.

 

Tal vez es el ministerio más influyente dirigido por una mujer en el siglo pasado, una gran inspiración de fe; su corazón estaba totalmente rendido al Señor, lo cual fue el secreto de su gran ministerio, decidió serle fiel y no entristecerlo. Sin embargo, siendo una mujer sujeta a tentaciones cometió errores, pero lo que la hizo grande fue reconocerlos y hacer algo para salir de ellos, a pesar de las miradas, los comentarios y los rechazos.

 

La Biblia nos habla de una mujer rechazada y humillada, quedó en ruina y pobreza, ningún médico pudo sanarla, pero después de 12 años se fortaleció en la fe diciendo creo en los milagros y declaró: si toco el borde de su manto seré sana, y arrastrándose hasta sus pies lo tocó. Jesús no le rechazó, sino que le dió de su poder sanador y salvador (Marcos 5: 24-34).

Ese es mi Amigo, Él no te falla, ni rechaza, Él no te desprecia, no importa tu vergüenza ni los años que hayas estado lejos. Haz de el Espíritu Santo tu mejor Amigo, Él traerá consolación y sanidad no importa el tiempo de tu enfermedad, dolor o sufrimiento. ¡Él es mi amigo y creo en los milagros!.

Zuleyma Devia

Versículo de estudio:

RETO:

  • Busca un tiempo a solas donde puedas hablar con nuestro Amigo, escríbele una carta donde le expreses cuánto lo anhelas; dile qué has estado viviendo y qué quieres que haga contigo.
  • “El es mi Amigo” y también es tu Amigo.

EL LUGAR DE MI BENDICIÓN

Nunca olvidaré aquel día cuando mi esposo estacionó el carro a un lado del camino: “¿Qué pasa mi amor, por qué te detienes?”. “Vamos a orar porque de ahora en adelante esta será nuestra tierra prometida”. Llevábamos ocho horas viajando y había llegado el momento esperado; estábamos entrando al departamento del Valle del Cauca, éramos solo los dos y la promesa de nuestro Dios que nos sostendría.

 

Llegando a la hermosa ciudad de Santiago de Cali todo parecía tan diferente, comenzando por el clima, era la época más calurosa del año, parecía que mi cuerpo no estaba diseñado para soportar tanto calor. Además, ¿a quién se le ocurre llamar a los corazones de hojaldre, orejas; o a las galletas, cucas; o en lugar de tomar la merienda decir que llegó la hora del algo? Que gente tan extraña pensaba, y la más triste realidad era encontrarme cara a cara con la orfandad de cientos de jóvenes abandonados por el deseo de sus padres de hacerse ricos rápidamente e irse a otra tierra sin pensar el dolor que esto causaría. Lo que nunca llegué a pensar fue que este sería el lugar de mi bendición, el lugar donde escucharía decir una y otra vez usted es mi mamá-pastora, el lugar donde Dios me daría dos hijos, y la que nunca estuvo de parto lanzaría gritos de alegría.

 

Leía acerca de la vida de Amy Carmichael, nacida en 1867 en Irlanda del Norte, misionera en la India. No sé si yo hubiera podido vivir allí. Para Amy no fue problema aprender el idioma, vestirse con ropa india, teñirse la piel de marrón oscuro con bolsitas de té y café y vivir entre las mujeres indias.

 

Siendo la pobreza una condición generalizada, era común que los padres vendieran a sus hijos a la prostitución en los templos, creyendo que encontrarían el favor de los dioses; esto hizo que Amy se convirtiera en una gran defensora de la niñez y por cinco décadas ayudó a rescatar y criar a más de mil niños que crecieron amando a Jesús. Ellos se sentían tan amados por ella que la llamaban “Amma” (“madre” en lengua tamil).

Amy sabía que la India era el lugar de su bendición, y que el servicio se daba en amor profundo por Dios y por las almas que no conocen del Evangelio.

 

Aunque Amy enfrentó gran oposición, sus esfuerzos y su incansable labor como reformadora social llevaron a que se modificara la ley en la India para proteger a los niños del abuso. Los últimos 20 años de su vida, los pasó en cama escribiendo libros y poemas que dieron la vuelta al mundo. Todos sus escritos tenían un tema constante: “Fuimos salvadas para servir”.

 

¡Qué inspiración de mujer y qué legado! Su vida nos recuerda que la mejor manera de invertir nuestras vidas es en el lugar donde Dios nos coloca.

 

Al leer su historia podríamos preguntarnos: ¿Estoy ubicada en el lugar que el Señor preparó para que caminara con Él? ¿Te inspira la vida de Amy para llevar el evangelio a otras mujeres y niñas en condición de vulnerabilidad? Hoy demos gracias por la vida de Amy y por cada mujer que incansablemente lleva el evangelio y trabaja por defender los derechos de los más desvalidos.

Martha Iriarte

Versículo de estudio:

RETO:

  • Pídele al Espíritu Santo que te muestre cómo puedes servir a otros, escríbelo en una hoja y hazlo.
  • De manera creativa, de acuerdo a tus capacidades comparte el amor de Dios a otra mujer y etiqueta como #MujeresDeInfluencia