¿ESTÁS DISPUESTA?

Hay una noche en mi vida que siempre recordaré, estaba pasando por un tiempo difícil, mis padres pocos meses antes se habían separado y yo estaba en una relación tóxica con alguien de la universidad, con quien buscaba llenar el vacío en mi corazón; recuerdo que esa noche me sentía tan sola, tan perdida y sin propósito que me encerré en mi cuarto y no podía dejar de llorar. Empecé a hablar con el Dios del cielo, diciéndole “No sé si merezca que me escuches, pero Señor… si tienes un propósito conmigo te pido que este joven me termine porque yo no soy capaz y que tú me des la fuerza para soportarlo”.

No pasaron más de cuarenta y ocho horas y este joven sin razón alguna dio por terminada la relación, ese momento fue muy difícil para mí, pero en mi mente solo estaba esa oración hecha desde lo profundo de mi corazón: Si tienes un propósito conmigo… Desde ese momento entregué mi vida al Señor, me enamoré perdidamente de Jesús, conocí la plenitud y la felicidad. Dios puso en mi vida un líder que estaba muy pendiente de mí, éramos muy buenos amigos y lejos de imaginarme lo que pasaría unos años después ese líder se enamoró de mí y yo me enamore de él. ¡Oh, oh, oh, sí! me casé con mi líder!. Él llevaba mucho más tiempo de conocer al Señor y por ende cuando yo llegué él tenía un ministerio grande y yo era solo una nueva.

Al comienzo batallé mucho pensando que no daba la medida para el ministerio y esto hizo que el temor me paralizara por no sentir que era suficiente. ¿Alguna vez te has sentido insuficiente para cumplir con las responsabilidades que tienes? ¡¡Sé perfectamente lo que se siente!! Muchas veces hacía cosas en mis fuerzas sin resultados y eso era muy frustrante.

Hoy quiero hablarte de una mujer que cuando lees su biografía quedas impactada inmediatamente.

¿Te imaginas lo que sentiría esta mujer que anhelaba ser misionera, pero renunció a todo ello para ayudarle a su esposo a levantar su ministerio? ¿Qué habrá sentido al saber que tenía todo el potencial para lograr algo grande, pero dar marcha atrás para ´solo ser mamá de 5 hijos´? Ella es Ruth Graham. Si observamos su vida desde el punto de vista humano muchos dirían ¡qué irracional! Pero cuando lo vemos a la luz de la Palabra, ella hizo una de las más grandes obras de influencia, menguar para que el propósito de su familia se cumpliera. Su esposo Billy Graham fue considerado el hombre más influyente del siglo actual, pero me encanta algo que él siempre decía: Mi más grande influencia ha sido mi esposa Ruth, sin ella no hubiera sido posible llegar a donde llegue.

¡Wow! ¿Quién hace esto? ¿Disminuir para que otro crezca? Cuando Juan el Bautista vio a Jesús dijo, es necesario que yo mengue para que Él crezca, pero el mayor ejemplo de disminuirse a sí mismo fue nuestro Jesús, siendo Dios se hizo siervo y obediente para cumplir un propósito.

¿Qué tan dispuesta estás a menguar para que Jesús crezca en ti, en tu esposo, en tus hijos, en tu familia o en los que están a tu alrededor?

¿Sabes cuando dejé de sentirme insuficiente y que no daba la medida? El día que renuncié a mí misma para que Jesús creciera en mí, renuncié a viajes, a oportunidades, a mi carrera (es un caso personal, no lo tomes literal), y también he renunciado a todo lo que Dios me ha pedido para que Jesús crezca en mí y en mi familia.

A medida que más renuncias a ti, mas Dios se glorifica y te llevará a lugares inimaginables donde podrás influir a otros, no por lo que eres o por tus talentos, sino por el tamaño de Dios en ti. He visto el inicio del cumplimiento del propósito de Dios en mi vida cada día que tengo la oportunidad de respirar.

 

Solo ha sido necesario que yo mengüe para que Él crezca.

 

Con Amor
Pastora Fanny

Versículos de estudio:

RETO:

  • ¡Hoy tendremos un desafío diferente! Vas a pensar en 3 personas a las que puedes ayudar, vas a menguar a lo que habías planeado y ten actos de servicio con ellos para que puedan ser bendecidos.