CUANDO LAS OLAS AZOTAN

Me casé muy joven y rápidamente empezó a crecer mi familia, al igual que los compromisos económicos. Junto con mi esposo el día a día era una conquista. Como pareja vivíamos tiempos difíciles: palabras incorrectas, acciones que dejaban heridas en mi corazón, cosas que nunca pensé que viviría en mi hogar. Era como una barca azotada por las aguas a punto de hundirse; pero el plan de Dios estaba en marcha.

 

Mi esposo conoció a Jesús en una célula, cayó de rodillas y al ponerse en pie, ¡era en verdad otro hombre! Por mucho tiempo no creí en su cambio. Las profundas heridas en mi corazón no me dejaban ver lo que Dios había hecho en él. Por esta razón, después de un largo tiempo y de continuar con muchas discusiones en casa, le pedí que se fuera. Él, frustrado, tomó sus maletas y cruzó la puerta. Cuando vi que salía de casa mi corazón latía
en gran manera y justo en ese instante Dios usó su vida para traer convicción de pecado a la mía. En aquel momento se volteó y me dijo: “Mariela, que el Señor trate contigo”. No dejé pasar mucho tiempo y esas palabras hicieron eco en mi cabeza. Sentí cómo Dios se reveló a mi vida y su temor vino a mí, caí de rodillas y le dije: “Esteban, muéstrame a tu Dios y cómo puedo relacionarme con Él”. Desde ese día mi vida fue totalmente diferente.

 

Dios usó esas grandes dificultades en nuestro hogar para llevarnos a Él y se convirtió en mi más grande refugió. Encontré en Dios la esperanza, el amor y la perseverancia para creer que todo estaría bien. Cada vez que las olas han querido azotar con fuerza, aunque mi barca se ha movido, Él ha estado presente. Él es el Dios de ayer que salió a mi encuentro, el Dios de hoy que nos ha sostenido y el Dios del mañana en el que puedo estar confiada.
Hay una mujer de la que podemos aprender mucho, su nombre es Kim Sunghae Cho, esposa del pastor David Yonggi Cho y conocida por muchos como “Omani” (madre en
coreano).

Aunque Kim desempeñó diferentes roles a lo largo de su vida: esposa, madre, pianista, compositora, profesora de piano, presidenta de la Universidad Hansei, escritora y predicadora, su comienzo no fue nada fácil. “En el mar de la vida, hay tempestades que amenazan…” (El Señor que está sobre las olas; Kim Sunghae, 2013). Kim tuvo que enfrentar diferentes tormentas que, en ocasiones, casi que hundían su barca: pobreza, enfermedad, soledad y timidez, entre otros. Pero en medio de cada circunstancia ella decidió aferrarse a Dios y confiar en su gracia, comprendió que estos tiempos de tormenta y dificultad eran una bendición, si decidía invocar completamente el nombre del Señor.

 

Cada avance implicó dificultades, las mismas que la llevaron a aumentar su nivel de oración y clamor manteniéndose firme en la promesa sabiendo que: Nunca nos hundiremos pues Él se glorifica en nuestra dificultad.

 

CONCLUSIÓN:

 

Puede que en este momento estés pasando por una tormenta y sientas que tu barca se
hunde. Es ahí cuando debes recordar que, en medio de la tempestad, necesitas contemplar al Señor. Él es quien te sostiene con Su mano de poder. Aférrate a sus palabras y recuerda que en tus rodillas experimentamos el milagro de Dios, porque Él siempre acudirá a nuestra ayuda. ¡Dios no nos abandona en medio de una tormenta!

 

Pastora Mariela

Versículo de estudio:

RETO:

  • Lee los anteriores textos bíblicos, resalta las promesas y confiésalas en oración y durante todo tu día.