TE LLENARÁS DE RISA

El gozo es uno de los regalos más hermosos que recibimos al aceptar a Jesús en nuestro corazón. Amo reir en voz alta, abrazar fuerte y celebrar los milagros grandes y pequeños, pero no siempre fue así. Por muchos años luché con una tristeza continua, una nube oscura que me perseguía y atacaba todo lo hermoso que Dios me regalaba cada día; lamento haber perdido tanto tiempo aceptando eso en mi vida, hasta que me determiné a salir de allí. En verdad no lo pude hacer sola, ni en mis fuerzas, Dios usó el libro de Filipenses, (el cual leí durante 30 días, 2 capítulos en la mañana y 2 capítulos en la noche), y la vida de una mujer muy valiente llamada “Corrie Ten Boon”, que con su testimonio en el libro “El Refugio Secreto” (Editorial Palabra) me mostró el secreto de vivir en el gozo de Dios.

 

Corrie nació en Holanda donde su papá tenía un taller de relojes muy prestigioso, eran una familia feliz que amaba servir a Dios y a su comunidad. Cuando los nazis comenzaron a perseguir a los judíos ellos tomaron una decisión muy difícil, arriesgar sus vidas para esconder en su casa a el pueblo de Dios. Crearon en el cuarto de Corrie un pasadizo detrás de un armario para ocultar allí a 6 o 7 personas, por algunas horas, días y aún meses; luego de un tiempo fueron traicionados por alguien que los delató y toda la familia fue llevada a los campos de concentración a vivir una horrible pesadilla.

 

Despojados de todo, viajaron en vagones de tren como ganado por horas, la gente hacía sus necesidades allí, junto a todos los otros, sin tener agua o alimento; separadas de la familia, Corrie y su hermana mayor Betsie llegaron a destino. Desde esa noche durmieron en medio de cucarachas y piojos, sus manjares cambiaron a agua hervida con papá, su cama calentita se transformó en una tabla que no tenía colchón, su trabajo dentro de una casa ahora cambió por trabajar en la nieve y el viento helado.

Todos sus derechos fueron violados, sus sueños quebrados, su familia rota y separada, pero ella encontraba consuelo, ánimo y paz cada noche al leer las palabras que el Apóstol Pablo le escribió desde la cárcel a los Filipenses (había logrado esconder un pequeño Nuevo Testamento dentro de su ropa, y eso fue su fortaleza).

 

Al leer su testimonio fui muy confrontada, cómo una mujer que lo había perdido todo no perdió su gozo, el secreto era que ella había podido perdonar a todos los que le habían causado tanto dolor. Perdonó a quien los delató, perdonó a los guardas de los campos de concentración que la maltrataron, le pegaron, la humillaron; perdonó a aquellos que la desnudaron para caminar frente a ellos; perdonó a todos los que participaron en el desgaste físico y mental que trajo la muerte a su hermano, su hermana y su papá. Milagrosamente un día llegó su libertad, y supo que Dios la dejaba con vida para llevar al mundo el poderoso mensaje que ella y su hermana Betsie habían aprendido en el campo de concentración: «No hay pozo tan profundo, que el amor de Dios no sea aún más profundo”. Corrie Ten Boom vivió muchos años más para testificar que Dios puede ayudarte a perdonar las injusticias más grandes, y que a pesar de lo terrible que hayas tenido que vivir, Él aún puede llenarte de risa.

Por Perla Mora

Versículo de estudio:

RETO:

  • Identificar qué herida o dolor en el alma te está robando el gozo.
  • Hacer una oración y perdonar a aquellos que te han herido.
  • Determínate a vivir en el gozo de Dios.