Convencion de mujeres | Blog semana 3

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DETOX DEL ALMA

«Purifícame con hisopo, y seré limpio: Lávame, y seré emblanquecido más que la nieve» Salmo 51:7

Al iniciar cada año, tengo por costumbre realizarme exámenes médicos y conocer mi estado de salud internamente, pero no sabía de la importancia de realizar un detox hasta que yo misma lo hice. Ahora creo que como mujeres deberíamos pasar por limpiezas que nos ayuden a eliminar las toxinas que acumulamos a medida que pasa el tiempo y que pueden desencadenar enfermedades que nos eviten disfrutar de una vida plena. Sin embargo, aunque el detox físico ayuda a eliminar toxinas y nos ayuda a construir un estilo de vida saludable, solo un detox espiritual ayuda a completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación que empieza en nuestra mente y en nuestras palabras.

La verdad sobre la mente es que tu vida no cambiará hasta que tus pensamientos cambien (Salmo 139:23-24). Al igual que el cuerpo, la mente también acumula actitudes tóxicas y pensamientos nocivos que pueden llegar a condicionar nuestro bienestar, pero podemos desintoxicarnos así:

A. Identifica cuáles son esos pensamientos corrosivos que están afectando tu vida:
fracaso, derrota, inseguridad, inferioridad, insatisfacción, víctimas, condenación, frustración, etc.

B. Intercambia tus pensamientos tóxicos por la palabra de Dios:
Los pensamientos tóxicos son como una prisión de mentira, pero para cada mentira del Diablo tenemos una promesa de Dios (2 Corintios 10:4-5)

C. Renueva tu mente:
Nuestros pensamientos nos guían el camino. Así que si no te gusta la dirección en la que va tu vida, debes renovar tu mente con la palabra de Dios. Deja que sus pensamientos reemplacen tu manera vieja y tóxica de pensar quitando toda maldición y reprogramando tu destino. (Filipenses 4:8)

Las palabras tóxicas deben ser quitadas de nuestras vidas si queremos ver un buen fruto en todo lo que hacemos. El proverbista nos advierte que «La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos» (18:21) y por eso debes:

A. Cuidar tu lengua de decir palabras tóxicas.
Constantemente estarás tentado a responder mal, pero recuerda que el que pueda controlar su lengua puede controlar su vida, así que si no tienes nada bueno que decir de alguien o algo, mejor no digas nada. (Efesios 4:29, Santiago 3:2)

B. Entender el poder de cada Palabra que pronuncias:
Dios utilizó las palabras para crear el mundo que vivimos. Por eso debemos tomar en serio las palabras que declaramos a diario.

C. Cuidado con las palabras que contristan al Espíritu Santo:
Nuestras palabras reflejan el estado de nuestra relación con el Espíritu Santo y de nuestra madurez espiritual (1 corintios 3:1).

D. Aprender a decir lo que Dios dice:
Como colaboradores de Dios en esta vida, debemos estar de acuerdo con lo que Él ha hablado sobre nosotros.

Que esta convención nos limpie para tener una mente nueva, palabras nuevas…una vida nueva.

Con amor
Ruth Jimena de Castańeda