Dia 3
April 26, 2018
Dia 5
April 27, 2018

“Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios, para solicitar de él camino derecho para nosotros, y para nuestros niños, y para todos nuestros bienes”(Esdras 8:21).

Una de las armas espirituales más poderosas que podemos unir a la oración y el clamor es el ayuno. Ayunar es elegir la Palabra de Dios, la presencia de Dios, el estar en comunión con Él, por sobre la comida y las distracciones varias de la vida. Ayunamos para humillarnos delante de Dios y buscar el camino derecho para nuestra vida, hogar y familia.

Cuando Jesús inició su poderoso ministerio aquí en la tierra lo hizo con un tiempo de ayuno,” Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo. Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor. Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos” (Lucas 4:13-15)

Esdras también conoció el poder del ayuno; él se apropió de los pecados de sus antepasados y los confesó como si los hubiese cometido él; entendió que, sin un arrepentimiento genuino, no hay plena liberación y la maldición no es quebrantada. Era un hombre consciente de que sus padres habían tenido en poco la palabra de Dios al advertirles de la maldición que había en la tierra y que debían santificar el territorio para no contaminarse con los pecados que destruyeron a aquellos que habían vivido antes. El pueblo no se cuidó en obedecer Su Palabra y sufrió las consecuencias; la misma tierra arrojó a sus moradores y después de setenta años ya había reposado por no tener habitantes. Esdras llegó a la raíz del asunto al confesar que el pueblo de Israel no se cuidó en limpiar la tierra de la maldición y, por eso los alcanzó, afectando aún la relación de familia. La conversión a Dios consta de varios pasos indispensables:

a) Arrepentimiento.

b) Confesión de pecados.

c) Restitución.

d) Pacto de santidad.

Esdras sabía que sólo podía alcanzar el éxito en su viaje, si Dios lo bendecía; por eso decidió no sólo orar sino buscar a Dios en un tiempo de ayuno, de genuino arrepentimiento, buscando la santidad. “Ayunamos, pues, y pedimos a nuestro Dios sobre esto, y él nos fue propicio” (Esdras 8:23).

Es tiempo de unir el ayuno a tu tiempo de clamor.

 

 

 

Medita en qué tanto has utilizado esta poderosa arma del ayuno y determínate a ser una mujer que encuentra respuestas y cambia las circunstancias a través del ayuno.

 

 

 

Elige 1 día para ayunar cada semana Un tiempo que apartarás para estar en la presencia de Dios. Pidiendo que él limpie tu vida y te santifique.

 

 

 

Jesús, el comienzo de Tu poderoso ministerio fue un tiempo de ayuno. Hoy dispongo mi ser para apartar tiempo para ayunar, orar y buscarte de todo corazón. Preparando mi corazón para todo lo que Tu anhelas depositar en mí en esta Convención. Te amo Dios. Amén.

UN REGALO