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April 26, 2018
Dia 4
April 27, 2018

“Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquél tenía novecientos carros herrados, y había oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte años”

Jueces 4.3

El pueblo de Israel había sido oprimido por el enemigo durante muchos años; habían sido humillados, atormentados, robados, avergonzados, oprimidos, hasta que dijeron ¡basta! Sabían que el único que podía traer la liberación del enemigo era Dios, pero debían volverse a Él de todo corazón.

¿Cuánto tiempo has sido oprimida con una enfermedad? ¿Con un hijo que no se ha comprometido? ¿Con la soledad, la depresión, la tristeza, con las deudas y el dolor?

La biblia está llena de ejemplos de aquellos que clamaron a Dios y Él los escuchó.

“Clama a mí, y yo te responderé,” Jeremías 33:3a.

Clamar es una manera diferente de orar; es un sentir profundo que nace en nuestro interior, que nos lleva a enfocarnos sólo en Dios, buscando su ayuda sabiendo que sólo de Él puede provenir la salvación. Clamar, es elevar la voz más alto de lo acostumbrado; para hacerlo uno debe perder la vergüenza, la timidez y la pena, todo por obtener una respuesta de Dios. ¿Cuántas veces nos acercamos a la oración distraídos por las circunstancias, por lo que debemos hacer ese día o por lo que debemos comprar al mercar? Hoy debes volverte a Dios de todo corazón, esto incluye tus pensamientos, tus emociones, tus acciones, tus palabras.

Hay poder cuando tu clamas a Dios:

“Clamaron a ti, y fueron librados; Confiaron en ti, y no fueron avergonzados” (Salmos 22:5)

Dios ha preparado esta convención para que al clamar, obtengas completa liberación.

Josafat clamó a Dios y fue libre de la muerte. “Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el rey de Israel. Y lo rodearon para pelear; mas Josafat clamó, y Jehová lo ayudó, y los apartó Dios de él; (2 Crónicas 18:31)”. Bartimeo clamó y recibió la vista: “Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino” (Marcos 10:48,51-52). Jabes clamó a Dios, invocó su nombre y la maldición que había acarreado toda su vida fue rota. “E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió” (1 Crónicas 4.10).

¡Es tiempo de levantar un clamor a Dios!

 

 

 

Analiza en qué áreas de tu vida debes decir ¡BASTA! y declara en voz alta “A partir de hoy digo ¡¡¡BASTA!!! a la opresión del enemigo en el área (menciona el área).”

 

 

 

En una cartulina escribe la oración que hizo Jabes en 1 Crónicas 4.10 y reemplaza su nombre por el tuyo, colócalo al lado de tu espejo y dilo en voz alta creyendo que Dios hará en tu vida lo que dice en esta oración.

 

 

 

Amado Dios, hoy me postro ante ti, y creo que es tiempo de clamar a ti, pues solo en ti hay respuesta y solución. Creo que así como tu pueblo clamó y encontró liberación es mi tiempo de clamar y encontrar completa liberación por medio de Tu preciosa Sangre; sé que esta convención la has preparado para mi completa libertad.

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