Dia 1
April 26, 2018
Dia 3
April 26, 2018

“Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán”(Jueces 4: 1,2a).

La Biblia es un libro apasionante, en él el Padre nos enseña Su anhelo al diseñar al ser humano, Su propósito para con el hombre, Su amor y entrega para redimir la raza humana; también nos muestra los errores y victorias de muchos hombres y mujeres de Dios para que sirvan como lección de vida para cada una de nosotras. Estos días vamos a enfocarnos en la vida de Débora, una jueza usada grandemente por Dios.

El libro de Jueces no es la típica comedia romántica que a la mayoría de las mujeres nos gusta ver tomando una taza de chocolate caliente, es más bien un relato de guerra, enfrentamientos, sangre, peleas y grandes victorias. Israel, el pueblo escogido, había hecho lo malo delante de Dios, otra vez; le había ofendido con sus acciones, palabras e indiferencia; se había apartado de Sus caminos y preceptos, una constante desobediencia que los llevó a caer una y otra vez en los mismos errores de adorar ídolos y de apartarse de los mandamientos de Dios, y como consecuencia el mal había llegado a tocarles.

¿Sabías que el pecado te aparta de Dios? ¿Sabías que le da derecho al enemigo a tocar tu vida? El Padre te ama, y quiere bendecir cada área de tu ser, pero cuando permitimos la desobediencia, indiscreciones, murmuración, amargura, mentira, y la lista es bien larga…, nosotras mismas le abrimos la puerta a la maldición.

Hoy es un día para volverte a Dios de todo corazón, para reconocer tus pecados, declararlos y comenzar a buscar al Padre como nunca antes. Cuando tú confiesas tus pecados, la Sangre de Jesús te perdona. Dispón tu corazón para estar en esta Convención, donde Su presencia te visitará como nunca antes.

 

 

 

Ora y medita en esta palabra. Escribe 3 cosas que crees que han afectado tu relación con Dios y que han permitido que el enemigo se enseñoree en tu vida.

 

 

 

Lee en voz alta el Salmo 51. Hazlo una oración personal.

 

 

 

Amado Padre Celestial, gracias por Tu bendita Sangre que limpia de todo pecado; reconozco que he hecho lo malo delante de ti; sé que te he desobedecido una y otra vez, buscando mis propios caminos, ideas y deseos. Pero hoy me vuelvo a ti de todo corazón, anhelo rendir cada área de mi vida a Ti sabiendo que si te doy el completo control, podré vivir en plena bendición. En el nombre de Jesús. Amén.

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