Dia 13
May 7, 2018

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”

(Hechos 1:8) 

Durante el tiempo del ministerio terrenal del Señor Jesús, que abarcó desde Su bautismo en agua hasta Su ascensión al cielo, un período de tres años y medio, nadie recibió el bautismo en el Espíritu Santo, sólo se conocía el bautismo en agua. Pero al culminar Su ministerio terrenal, Jesucristo no quiso dejarles el gran vacío de Su ausencia, y por esto reunió a Sus discípulos y les dijo: “Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7).

Jesús definió al Espíritu Santo como el Sublime y gran Consolador, del término griego “paracleto”, y significa alguien que viene a nuestro lado para auxiliarnos. Cuando conocemos personalmente al Espíritu Santo, nos damos cuenta de que es el ser más extraordinario del mundo y que no existe nada ni nadie que se pueda comparar a Él. Jesús les dijo a Sus discípulos que si Él se iba, no los dejaría solos, ni huérfanos, sino que les dejaría alguien para ayudarles. Así como el Señor Jesús fue tan real cuando estuvo en la tierra al punto de que la gente podía tocarlo, verlo y oírlo, de igual forma, nosotras debemos aprender a experimentar la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. Dios no quiere que sigas luchando con la soledad, la tristeza o la depresión porque Jesús dejó al Espíritu Santo para que nunca te sientas sola y haya gozo en ti.

Después de perseverar por diez días en ayuno y oración, los discípulos recibieron el anhelado Espíritu Santo cuya manifestación fue como un viento recio o huracanado, pero que al llegar sobre ellos se asentó en lenguas como de fuego. Inmediatamente empezaron a adorar en otras lenguas, en idiomas que no habían conocido y hablaban sobre las maravillas de Dios (Hechos 2:1-4). (2) Adaptación. C Castellanos. Declaraciones de Poder Vol. 3 G12. Bogotá Colombia.

El Espíritu Santo fue representado como “lenguas de fuego”. En esta Convención, Dios quiere llenarte con Su Espíritu, quiere cambiar tu manera de hablar y darte el poder de la predicación de Su Palabra, para que puedas compartir Su amor y Su poder.  Al ser llena de Su Espíritu podrás vencer el temor, la tentación y todo aquello que ha querido debilitarte como guerra de Dios. Llegó el tiempo de ser llena de Su Espíritu.

 

 

 

Si aún no has recibido el bautismo del Espíritu Santo, con la evidencia de hablar en otras lenguas prepárate para que durante esta Convención lo recibas. Si ya hablas en lenguas, cree que vendrá sobre ti un renuevo de Su Espíritu, y pídele a Él que te permita conocerle de una manera nueva para que nunca más volverás a ser igual. 

 

 

 

Organiza hoy tu hogar, tu trabajo, tus hijos, tus actividades, para que durante esta Convención nada te distraiga; llega temprano, busca la presencia de Dios como nunca antes. Registra en tus notas cada prédica y prepárate para ser la EL MEJOR TEMPLO PARA EL ESPÍRITU SANTO.

 

 

 

Amado Dios, estoy lista para rendirme a Tus pies y recibir todo lo que tienes para mí. Anhelo ser esa Débora que se levanta no sólo en mi hogar sino también en mi nación. Me levanto como una guerrera y profeta en mi generación. Anhelando encontrarme contigo estos días. ¡Te amo Dios! Amén.

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