Dia 12
May 6, 2018
Dia 14
May 7, 2018

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”

(Isaías 26:3).

Cada vez que uno entra a un hogar encuentra un aroma; aroma a alegría, a entusiasmo, a productividad, a unidad, etc. Pero a veces nos encontramos con el aroma a indiferencia, queja, gritos y peleas; sin embargo el aroma que Dios quiere dar a nuestras vidas es un aroma de PAZ.

Isaías al referirse al Mesías que habría de venir, lo describe como el Príncipe de Paz; probablemente has sentido la ausencia del Príncipe de Paz que describe el profeta en tu casa o en tu vida. Como mujeres muchas veces cargamos el ambiente de nuestro hogar con comentarios, expresiones, quejas y aun con preocupación. El salmista declaro: “busca la paz, y síguela” (Salmos 34:14b), dando a entender que la paz es algo para lo cual debo trabajar, poner mi grano de arena, y ser consciente de invitar al Príncipe de Paz a morar en nuestro hogar.

Aunque Moisés es un ejemplo de formación, de liderazgo y amistad con Dios, tuvo que ser tratado por su temperamento fuerte, él sabía que tenía una gran responsabilidad con las personas de su nación sin embargo primero tenía que ser tratado su carácter, al principio no era un hombre que transmitiera mucha paz pues en una ocasión vio como un egipcio maltrataba a un judío, y se enojó tanto que decidió tomar justicia por sus propias manos y de un golpe mató al egipcio. Esto hace la mayoría de las personas con temperamento fuerte, se alteran, ofenden con sus palabras sin pensar en las consecuencias o en las heridas que pueden causar. Moisés creyó que había solucionado el problema ocultándolo, pero todo salió a la luz y tuvo que huir al desierto dejando atrás todos los lujos del palacio; en medio de la soledad Dios tomó tiempo para tratar con su carácter hasta hacer de él, el hombre más manso de toda la tierra, “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra” (Números 12:3).

Tal vez has estado luchando con tu carácter, pero recuerda que cuando decides ponerlo en las manos de Dios, Él se encarga de perfeccionarse en tu debilidad y hacerte una mujer que lleve paz a donde quiera que vayas.

 

 

 

Analiza qué falta por moldear en tu carácter y determínate a ponerlo en las manos de Dios.

 

 

 

Escribe en un papel la frase “En mí mora El Príncipe de Paz por lo tanto yo llevo paz a donde quiera que vaya” y guárdalo en tu billetera donde lo puedas ver siempre que la abras.

 

 

 

Amado Príncipe de Paz, anhelo en esta Convención encontrarme Contigo y con la paz que sobrepasa todo entendimiento, la cual guarda mi mente y mi corazón. Quiero ser una mujer equilibrada y centrada; sé que en Tu presencia estos días encontraré lo que necesito. Te amo Dios. Amén.  

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