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May 5, 2018
Dia 13
May 7, 2018

 “E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.”

(1 Samuel 1.11)

Ana, la madre del profeta Samuel, fue una mujer que anhelaba caminar en la presencia de Dios. Ana experimentó la humillación y el menosprecio de su rival, quien la afligía a diario por su esterilidad, de una manera osada pidió a Dios que le hiciera justicia concediéndole ese hijo que tanto anhelaba, prometiendo que lo dedicaría a Su servicio todos los días de su vida. Su clamor estuvo unido a una ofrenda, el entregar a su hijo para que viviera en la casa de casa de Dios; y Él le concedió el milagro y fue saciada su alma (1 Samuel 1:6-20).

Qué importante es que como mujeres entendamos el poder de la ofrenda. La naturaleza de la mujer es dar; damos en el día, en la tarde, en la noche y aún en las madrugadas, damos de nuestro tiempo en el trabajo, a nuestras amigas, familiares, a nuestros hijos, a nuestro esposo, etc. Sin embargo, muchas veces se nos olvida darle a Dios aun sabiendo que Él es lo más importante.

La Palabra dice: “Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano, y bienaventurados los que la retienen” (Proverbios 3:18). En el principio de los tiempos podemos ver que Adán y Eva tenían en el huerto del Edén el árbol de la vida o el árbol del conocimiento del bien y del mal, de igual modo, Dios también puso un árbol delante de nosotras Sus hijas, y este árbol se llama diezmos y ofrendas. Si tú eres fiel, estarás tomando del fruto del árbol de la vida; si no ofrendas, estarás tomando del fruto del árbol del conocimiento, de lo bueno y de lo malo, este árbol lo escoges cuando le pones lógica a la ofrenda y a los diezmos; pero recuerda que la ofrenda que tu das queda registrada en los cielos. Las ofrendas de pacto son las semillas que tú estás sembrando y que luego darán fruto, así como dio fruto en Ana, quien no solamente tuvo Samuel, sino que después de él tuvo 5 hijos más.

 

 

 

Piensa en qué es lo que más te ha costado darle a Dios y determínate a ponerlo en sus manos y a Su servicio.

 

 

 

Prepara hoy una ofrenda excelente, que puedas presentar a Dios en esta Convención. Quizás sea una ofrenda de paz o una ofrenda de restitución, y cree que se abrirán los cielos a través de ella.

 

 

 

Señor Jesús, gracias por el privilegio que me has dado de conocerte y por permitirme que me presente delante de ti con mi mejor ofrenda, así como Tu entregaste la Tuya, a Jesús tu Hijo Amado, para que yo pudiera alcanzar la redención. Te amo Jesús. Amén.

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