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May 4, 2018
Dia 12
May 6, 2018

“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”

(Salmos 1:1).

Algo que nos cuesta mucho como mujeres es identificar los tiempos de Dios y esto se debe a que estamos acostumbradas a que en nuestro diario vivir las pequeñas cosas se hacen a nuestro ritmo, la comida que preparamos, el trabajo que debemos entregar a nuestro jefe, o si somos la jefe todo se debe entregar de acuerdo con el plazo que establezcamos, alistar a nuestros hijos para el Colegio, hacer las compras, etc. Pero en el Reino espiritual todo sucede de una manera diferente, porque todo es regido de acuerdo con el tiempo de Dios, puede que hoy estés sintiendo que no das fruto en algún área de tu vida y estés sintiéndote ansiosa o un poco desesperada pero el Salmo 1 en el versículo 1 nos dice “Que da su fruto en su tiempo”, como observamos el común denominador es la palabra SU, quiere decir que no depende de nosotras sino de ÉL, sin embargo debemos estar preparadas para el tiempo correcto, el tiempo de dar fruto.

Lo que hace que tengas ese fruto que llena tu corazón de gozo es que estés siendo plantada junto a esas aguas y esto significa que estés enamorada de la Palabra, de tener una relación íntima con el Espíritu Santo, entonces podrás ser fructífera, tiene que haber esa conexión constante entre la Palabra y la oración para poderte sumergir en una verdadera intercesión que cambie una vida, tu familia o tu nación, si aún no has podido experimentar esto te invito a que examines si has nacido de nuevo, si has experimentado la Revelación de la Cruz y estás bajo autoridad, ya que es esto lo que te garantiza que cumplas el propósito para el cual has sido creada, ¡DAR FRUTO!

Cuando aprendemos a orar la atmosfera espiritual cambia, es traída la revelación de la Palabra a nuestra mente, esto nos permite descansar en Dios, dejar el afán y todo aquello que nos limita para ver el resultado de nuestra fe en el Señor. En nuestra Convención de mujeres podrás ver el fruto de la prosperidad en todas las áreas de tu vida.

 

 

 

Haz una lista de las áreas en las que sientes que no has dado fruto y declara que en la Convención de Mujeres será planta en tu corazón la promesa de Salmos 1.1, y la verás hecha realidad.

 

 

 

Compra una fruta y observa cómo Dios en SU tiempo la formó con el propósito de alimentarte, antes de comerla declara: “Seré como esta fruta que en el tiempo correcto cumpliré el propósito de Dios.”

 

 

 

Gracias Dios porque al pensar en mí pensaste en que diera fruto en cada área de mi vida. Pongo mi corazón delante de Tu Cruz y declaro que Tu Sangre hoy me toca y remueve todo aquello que estaba impidiendo en mí la prosperidad y la multiplicación. Te amo Dios. Amén.

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